Entrenar la fuerza de voluntad: clave para el éxito personal

“Debería acabar el proyecto que empecé hace tiempo, pero no encuentro el momento”, “no encuentro la motivación para comenzar a llevar una vida saludable”, “me siento demasiado cansado como para ir hoy al gimnasio”, “debería madrugar pero prefiero quedarme en la cama todo el día”… si alguna de estas frases te resulta habitual, probablemente estés siendo víctima de lo que se conoce como una pérdida de fuerza de voluntad.

La voluntad está muy vinculada al autocontrol, y es necesario mejorarla para poder disfrutar de una mayor motivación y tener una vida mucho más productiva y ordenada. Y la clave consiste en saber decir “no” a esos pequeños demontres que en muchas ocasiones nos impiden llevar a cabo las actividades que necesitamos llevar a cabo para sentirnos plenamente realizados.

¿Qué es la fuerza de voluntad?

La fuerza de voluntad es ese impulso, esa energía que nos empuja a vencer la desmotivación, la pereza y la apatía, así como los obstáculos para llegar a cumplir nuestros objetivos y metas. Es la capacidad que el ser humano tiene para controlar la negatividad y las conductas pesimistas, imponiendo por encima de ellas tanto nuestros deseos como nuestra capacidad para tomar decisiones y llevarlas a cabo.

Cuando una persona no dispone de la suficiente voluntad para tomar el control de sus actos y de su vida, corre el riesgo de entrar en un peligroso círculo en el que acabarán ganando terreno los pensamientos negativos, la dejadez y la frustración. Y todo ello conlleva una serie de efectos para la salud tanto física como mental, de modo que identificarla y entrenarla se convierte en una necesidad.

Qué factores influyen en la desmotivación

La apatía y la desmotivación provocan que la persona sufra de una pésima fuerza de voluntad para enfrentarse a sus quehaceres o para iniciar el camino hacia el logro de sus metas. Muchas veces no somos conscientes de estar siendo víctimas de estos sentimientos y buscamos una excusa para enmascararlos: cansancio, imposibilidad para poder llevarlas a cabo, falta de tiempo… Pero ¿por qué se pierde la fuerza de voluntad?

Educación y vivencias: curiosamente, la educación que un niño recibe puede influir en la fuerza de voluntad que de mayor puede desarrollar. Es necesario que los niños, desde pequeños, aprendan a controlar sus frustraciones y a tener un objetivo y una meta que les permita desarrollar la motivación para conseguirla. El premio y la satisfacción que experimentarán al haber sido capaces, por ellos mismos, de conseguirlo, incidirá de forma muy positiva en su capacidad para no dejarse llevar por la apatía y la desgana.

Inexistencia de un plan: en algunas ocasiones, aun teniendo claros cuáles son los objetivos, no somos capaces de llevarlos cabo debido a que no contamos con un plan definido. Este plan debe de asegurar el éxito en su consecución, con las estrategias definidas para vencer la desgana o la desmotivación.

Estrés y presión: otro de los factores que influyen en la falta de fuerza de voluntad, es la presión o el estrés que genera el no llegar a conseguir el objetivo marcado. A veces, esta presión viene motivada por la comparación con otras personas o con sus resultados. El estrés consume por completo la voluntad y es lo que provoca que se produzca la desgana o el querer “tirar la toalla”.

Ambiente negativo: cuando una persona vive en un ambiente negativo o “tóxico” rodeado de personas a las que les falta fuerza de voluntad para llevar a cabo sus proyectos o tareas, y que tienden a tener una visión negativa acerca de todo lo que les rodea, se produce un “contagio” que provoca la abulia y pereza así como la pérdida de interés.

El experimento de la nube: el poder del autocontrol

Walter Mischel, psicólogo de la Universidad de Stanford, realizó uno de los más conocidos e interesantes experimentos que consiguen probar el poder del autocontrol en relación con la fuerza de voluntad, en el año 1972. Se trata del conocido The Marshmallow Test

Este curioso pero efectivo experimento, consistía en reunir a un grupo de niños de entre 3 y 6 años a cada uno de los cuales ofreció una nube de algodón de azúcar. Para superar el reto, debían ser capaces de resistir la tentación de comerlo, de modo que pasados 15 minutos tendrían dos nubes de azúcar en lugar de una. Durante este periodo, los niños permanecían solos en la sala. Un 33% de los niños aguantaron la tentación de comerse el dulce, es decir, tuvieron fuerza de voluntad.

¿Cómo hicieron para aguantar la tentación? Los niños utilizaban algunas estrategias como por ejemplo taparse los ojos o mirar hacia otro lado.

Pero lo realmente revelador de este experimento, fue la segunda parte, llevada a cabo por B.J Cassey, Profesor de Psicología de la Universidad de Cornell, quién volvió a repetir el experimento casi 50 años después con algunos de los niños, ya convertidos en adultos, que habían participado en la prueba de la nube de azúcar de Walter Mischel. Aquellos que de pequeños resistieron la tentación de comerse el dulce, también lo hicieron en esta ocasión, del mismo modo que los que lo comieron antes de los 15 minutos, volvieron a hacerlo.

Mischel explicaba su teoría poniendo de manifiesto que existen dos áreas cerebrales diferentes: un sistema frío y otro caliente. El sistema frío está controlado por el pensamiento y la razón, mientras que en el sistema caliente imperan los impulsos y las emociones. Si la fuerza de voluntad no actúa, se activa el sistema caliente, y es lo que provoca que la persona se lleve la nube de azúcar a la boca.

Así, llegó a la conclusión de que las personas necesitan ser premiadas para conseguir la felicidad, y mejorar de este modo la motivación y el autocontrol.

¿Es posible entrenar la fuerza de voluntad?

Afortunadamente, la fuerza de voluntad es algo que puede trabajarse y mejorarse para obtener buenos resultados. De hecho diversos estudios han demostrado que es posible potenciarla con una serie de sencillos hábitos que pueden llevarse a cabo cada día.

Realiza una buena acción: Kurt Gray, profesor que trabajó durante un tiempo en la Universidad de Harvard, fue uno de los investigadores que ha podido demostrar los beneficios que tiene el realizar una buena acción para mejorar el bienestar personal y la fuerza de voluntad. Se trata de revertir una acción negativa en algo positivo. Él trasladaba sus conclusiones acerca de las buenas acciones a través de un ejemplo tan sencillo como donar el dinero que cuesta un dulce, a una buena causa. Comienza por pequeñas acciones fáciles de llevar a cabo para ir mejorando la rutina con otro tipo de acciones más complejas.

Establece un sistema de recompensas: obtener una gratificación es una excelente forma de encontrar la motivación para realizar una determinada acción. Alcanzar una pequeña meta, un objetivo, vencer la pereza, ejercer el autocontrol… cualquier pequeña acción que conlleve un logro debe ser recompensado con algo que nos produzca placer y que sirva para seguir cumpliendo acciones.

Busca otras formas de distracción: una buena forma de intentar caer en la tentación que nos haga perder nuestra fuerza de voluntad, consiste en distraer la mente con otro tipo de pensamientos y estímulos. Mantener la mente ocupada es una forma de controlar mejor el impulso.

Aléjate de personas tóxicas: si hay algo que merma de forma muy significativa la fuerza de voluntad, es rodearse de personas negativas que crean un ambiente tóxico. Es ese tipo de personas que te intentarán persuadir de llevar a cabo una determinada acción solamente porque ellas no se creen capaces de hacerla, muchas veces por envidia. Esta clase de personas tienden a absorber la energía y crear una sensación de apatía y desmotivación. De ahí la importancia de alejarse de ellas y mantenerse firme en los propósitos a seguir.

Piensa en positivo: es fundamental mantener una actitud positiva ante los diferentes retos que se presentan durante el día. Para ello, solo dedica unos minutos a valorar la conveniencia de hacer una buena acción y todas las consecuencias positivas que repercutirán en tu vida. Repítete siempre la misma frase “puedo hacer todo aquello que me proponga” y busca las razones por las cuales tu vida será mucho mejor cuando consigas el reto. Los pensamientos positivos y optimistas te impulsarán a alcanzar tus objetivos.

Comparte tus propósitos: a veces solamente necesitamos el apoyo de las personas más cercanas para conseguir el impulso necesario que nos lleve a conseguir nuestros propósitos. Será de gran ayuda rodearse de personas que valoren nuestros esfuerzos, ya que el reconocimiento por el logro conseguido será una gran fuente de motivación.

Reduce la toma de decisiones para fortalecer la fuerza de voluntad

Una de las razones que más afecta a la fuerza de voluntad, es el exceso de toma de decisiones que tenemos que hacer a lo largo del día. Cuando la mente se encuentra fatigada, después de un duro día de obligaciones, tomar una buena decisión no es fácil, por lo que buscamos el camino fácil y nos dejamos llevar por las tentaciones, la comodidad y la pereza.

Existe una evidencia científica detrás de esto. Ya en el año 1990, el profesor Roy Baumeister, de la Universidad de Florida llevó a cabo un experimento mediante el cual convocó a dos grupos de personas: ambos grupos ocupaban una habitación con aroma a galletas horneadas, sin embargo a uno de los grupos se les pidió que comieran galletas, mientras que al otro se le pidió que comiera dos rábanos. A continuación se les pidió que resolvieran un rompecabezas de cierta complejidad. El resultado fue que las personas que habían comido rábanos tuvieron una resistencia de 8 minutos para resolver el problema, sin embargo, las personas que comieron galletas fueron capaces de resistir una media de 19 minutos.

Esto demuestra que las personas que tuvieron que tener la fuerza de voluntad de renunciar a las galletas para comerse los rábanos, menos apetitosos, consumieron su energía y por tanto su fuerza de voluntad, de modo que a la hora de enfrentarse al rompecabezas presentaban un claro agotamiento.

De este modo, es necesario tomar conciencias de que hay que priorizar las decisiones más importantes de las menos importantes, dejando estas últimas para el final. De este modo te aseguras de tener una reserva de energía mental y por tanto de fuerza de voluntad para afrontar determinadas situaciones.

Conclusión: mejorar la fuerza de voluntad conlleva importantes beneficios emocionales

Y ahora que conoces el poder de la fuerza de voluntad, te preguntarás ¿Qué beneficios puede tener en mi vida? Si bien su entrenamiento y control conllevan cierto tiempo, lo cierto es que una vez que aprendas a convertirla en un hábito en tu vida diaria, comenzarás a disfrutar de numerosos beneficios:

Podrás tener un mayor control de tus pensamientos: La fuerza de voluntad de una persona, está regida por su pensamiento, de modo que una vez que consigues controlar el pensamiento, serás capaz de ejercer el control sobre tu motivación. La clave está en introducir pensamientos positivos que servirán de apoyo.

Los pequeños logros conseguidos incidirán en tu éxito personal: El hecho de entrenar y mejorar la fuerza de voluntad repercutirá a medio plazo en tu vida. Al principio serán pequeños objetivos que se irán convirtiendo en una rutina diaria. Con el paso del tiempo, la capacidad de sobreponerte a la desmotivación y la apatía se convertirán en algo habitual en todos los ámbitos de tu vida, lo que te convertirá en una persona con muchos mayores logros personales, más feliz y por tanto más motivada y dispuesta a asumir mayores responsabilidades.

Aprenderás a controlar las tentaciones: Las tentaciones son las mayores enemigas de la fuerza de voluntad, y son las culpables de que la persona afectada no sea capaz de lograr sus metas. Aléjate de todo aquello que pueda arruinar tus propósitos y mantén tu atención en otro tipo de estímulos. Poco a poco serás capaz de renunciar a ellas con mayor facilidad.

Con cierta constancia y una buena dosis de autoestima, es posible vencer las trabas que nos alejan de nuestros propósitos. La perseverancia es la clave y a partir de ahí tu fuerza de voluntad se convertirá en un modo de vida. ¿Estás dispuesto a disfrutar de la satisfacción de alcanzar tus metas por ti mismo?

Escrito por: Silvia Vaello

Coach certificada The International School of Coaching, escritora y coach literaria, certificada en naturopatía.

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